estadísticas de la deforestación
🌳 La Deforestación en Latinoamérica (2015–2025)
Durante la última década, Latinoamérica ha sido una de las zonas más golpeadas por la deforestación a nivel global. Entre 2015 y 2023, la región vio desaparecer cerca de 15 millones de hectáreas de cubierta forestal, debido sobre todo a la expansión de la agricultura y la ganadería, la minería ilegal, la tala sin control y los incendios forestales. Esta pérdida supone aproximadamente el 1,2 % del total de la cubierta boscosa regional.
Brasil: que alberga más del 60 % de la Amazonía, ha sido el país con mayores pérdidas. Desde 2001 ha perdido alrededor de 68,9 millones de hectáreas de bosque, lo que equivale a un 13 % de su cubierta original, Aunque en 2023 consiguió reducir un 36 % la pérdida de bosques primarios con respecto a 2022, en 2024 la cosa empeoró: los incendios forestales hicieron que la deforestación se sextuplicara en comparación con el año anterior.
Bolivia: también presentó cifras preocupantes. En 2024, perdió más de 15.000 km²de bosque primario, un aumento del 200 % con respecto a 2023. Este incremento estuvo relacionado con incendios provocados, sequías importantes y políticas que fomentaron la expansión agrícola en áreas forestales.
Colombia: en 2023 se observó una reducción importante en la deforestación, impulsada por iniciativas de control ambiental. Sin embargo, en 2024 se reportó un aumento del 50 %, motivado por el avance de cultivos ilícitos, presencia de grupos armados ilegales, y tala sin control, principalmente en departamentos amazónicos como Guaviare, Caquetá y Putumayo.
Otros países también sufrieron pérdidas notables. En Guyana. la deforestación se multiplicó por cuatro en 2024, debido a la minería y a incendios. Nicaragua perdió el 4,7 % de su bosque primario en un solo año, mientras que México, Guatemala y Perú registraron aumentos vinculados a incendios y expansión agrícola.
A pesar de iniciativas como la Iniciativa 20x20, que busca restaurar paisajes degradados, la recuperación forestal aún no es suficiente para compensar las pérdidas anuales. La tendencia general sigue siendo de pérdida neta de bosques.
Esta situación supone una seria amenaza para la biodiversidad, el equilibrio climático y las comunidades indígenas que dependen de los ecosistemas forestales.

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